A partir del 28 de noviembre próximo, entrará en vigor la tercera etapa de la Reglamentación Térmica, impulsada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), normativa que actualiza los estándares de eficiencia energética y confort térmico para edificaciones residenciales, sanitarias y educacionales.
Estas nuevas disposiciones incluyen una nueva zonificación térmica que divide al país en nueve zonas climáticas, dicho de otra manera, definen especificaciones constructivas diferentes para cada región, las que refuerzan los requisitos de aislación térmica en muros, sistemas de techumbres, en sobrecimientos y puertas además de nuevas exigencias que se deberán respetar para controlar fenómenos tales como la condensación, la hermeticidad y en la continuidad de la envolvente térmica.
“Estamos ante un cambio estructural en la forma de construir en Chile. Estos nuevos requisitos no solo elevan el estándar técnico de las edificaciones, sino que también promueven un cambio cultural hacia una construcción más consciente con las personas y su entorno”, señala Mónica Budge, jefa de la división Productos Especiales en la empresa Vidrios Lirquén, ubicada en la comuna de Penco, en la Región del Bio Bío.

Nueva zonificación térmica para Chile.
Un aspecto clave en este nuevo escenario es el tratamiento de las puertas y ventanas de las viviendas. Considerando que el vidrio representa más del 90% de la superficie de una ventana, la elección del tipo de cristal resulta crucial para alcanzar un buen desempeño energético. En ese contexto, los vidrios de baja emisividad conocido como Low-E, representan una solución eficaz y de alto impacto en tanto incorpora una capa no visible la que refleja el calor interior de la vivienda de vuelta hacia adentro y permite el paso de la radiación solar, colaborando en mantener el confort térmico con un menor uso de calefacción artificial.
Cabe agregar que la Calificación Energética de Viviendas (CEV) –sistema voluntario desarrollado por el Minvu y el Ministerio de Energía– permite evaluar el rendimiento energético de una vivienda mediante una etiqueta de eficiencia, que va desde la calificación A+ hasta la letra G, y se aplica en artefactos electrodomésticos como los refrigeradores.
Mónica Budge explica que “si consideramos que el vidrio es el componente dominante de una ventana, su impacto en la eficiencia energética es enorme. El vidrio Low-E no solo mejora el confort térmico, también reduce costos de calefacción y contribuye a viviendas más sustentables. Esta nueva normativa es un paso crucial para lograrlo”. La implementación de esta reglamentación representa un avance significativo hacia edificaciones más eficientes, confortables y sostenibles, con beneficios ambientales y económicos para las familias chilenas.
MdelaC.
